lunes, 7 de febrero de 2011

La hora de Oriente Medio

Oriente Medio vive momentos convulsos desde que el pasado 17 de diciembre Mohamed Bouazizi, joven tunecino de 26 años, encendiera la chispa necesaria para agitar a las masas contra los regímenes que las oprimen desde hace décadas. Su suicidio fue un acto desesperado ante una situación cada vez más difícil para todo Túnez, pero en especial para los jóvenes universitarios.

Sin posibilidad de encontrar un trabajo cualificado, Bouazizi se dedicaba a vender verduras para mantener a su familia, hasta que este le fue arrebatado por la policía. No pudiendo aguantar más, se prendió fuego. Todo el país recogió su testigo, y se alzo en rebelión para acabar con Zine El Abidine Ben Ali, el dictador que oprimió al pueblo tunecino durante más de dos décadas.

La revuelta efectivamente, logró la huída de Ben Ali y el contagio a los países colindantes. Caso significativo en estos días es el de Egipto, donde Hosni Mubarak mantiene ya desde hace dos semanas el pulso contra el pueblo egipcio, aferrándose al poder contra viento y marea, mientras la situación se recrudece por momentos. El hambre, la sangre y la furia campan a sus anchas en el país de los faraones.

Es difícil vaticinar un resultado cuando los acontecimientos se están viviendo aún, así como resulta imposible discernir si las revueltas traerán lo que de verdad el pueblo quiere, o tanto sólo serán un espejismo en medio del desierto. El pueblo ha de tener la libertad de elegir lo que desean para ellos mismos, y sus consecuencias afectarán al resto del globo.

domingo, 30 de enero de 2011

Medios de acusación: cuando el rigor periodístico es asesinado

Diego Pastrana era puesto ayer en libertad sin cargos después de haber sido imputado como supuesto violador y asesino de su hijastra Aitana de tan sólo tres años. “Me han tratado peor que a un terrorista. En todos los medios de comunicación y en todos los lados” relataba el joven de 25 años una vez demostrada su inocencia. Estas palabras vienen a dejar una vez más al aire libre las miserias de los media.

Y es que ojalá pudiera decirse que el de Diego Pastrana es un caso aislado, donde un hombre es acusado falsamente por todo el periodismo de este país, arruinando su vida y su reputación. Ahí están los casos de Dolores Vázquez, condenada por un jurado popular influenciado por la marea mediática que siguió el caso de Rocío Wanninkhof, o los trece años de prisión a Rafael Ricardi por las supuestas violaciones a dos mujeres que nunca cometió.

El único y verdadero delito que se cometió en estos casos fue el asesinato de la ética periodística, porque, ¿qué rigor profesional hay en un cámara que incita a una mujer a que le grite “asesino” a Diego Pastrana? ¿Cómo se puede devolver la dignidad, el honor arrebatado a alguien tildado públicamente y en todos los medios de “violador”?

Esto es lo que ocurre cuando en vez de informar los medios se dedican a juzgar sin las pruebas o indicios suficientes. Las heridas ya están hechas, tanto las abiertas en las vidas de las víctimas, como las que desangran la credibilidad periodística. Y unas y otras difícilmente curarán.

domingo, 16 de enero de 2011

Las cifras apagan CNN+

“Una decisión empresarial que no entiende ni de sueños ni de ilusiones, sino de cifras puras y duras pone fin a nuestra andadura”. Así cerraba ayer Benjamín López el discurso con el que se ponía punto y final a la historia de CNN+. Palabras que dejan un poso triste y amargo, y más aún cuando uno comprueba que la cadena de noticias ininterrumpidas es sustituida por un canal centrado las 24 horas en el reality show Gran Hermano.

Se puede entender el cambio desde el punto de vista financiero, donde el canal informativo durante sus casi 12 años de historia nunca demostró ser rentable, arrojando pérdidas en los últimos tres años a su grupo editor PRISA por un valor de 40 millones de euros. Pero cambiar un canal de noticias 24 horas por otro de 24 horas de Gran Hermano, es para echarse a llorar.

La televisión, entre otras cosas, fue concebida para llevar a cabo una labor social, una labor de comunicación. Hoy en día esto es algo completamente caído en el olvido, donde sólo se priman las audiencias. Con este cambio, se sustituye lo informativo y lo cultural por el exhibicionismo y la vulgaridad. Y el cambio no parece el mejor de los posibles.

La entrada de Telecinco, la cadena de Silvio Berlusconi en el Grupo PRISA acaba de dejar su impronta. Pero obviamente, los causantes de todo esto también somos nosotros. Nosotros elegimos lo que vemos, y los programas de telerrealidad son los que hoy en día marcan el ritmo de las audiencias. Y esto es lo que de verdad está pasando.